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PROTECCIÓN EN UNA EDAD SATÁNICA

Vivimos en un tiempo en que el ocultismo se extiende por todo el mundo. Las prácticas ocultistas, como sesiones espiritistas, conjuros, juegos invocando espíritus, embrujos, maldiciones y uso de remedios dudosos, han aumentado considerablemente. Los medios de comunicación masiva se hallan inundados con temas de este tipo. El entrar en este mundo sobrenatural es visto como algo sensacional y de valor positivo, en el cual hay muchas cosas nuevas por descubrir. Así, como algunas personas tienen su pasatiempo, muchos se interesan por el ocultismo sin saber ni sospechar que con ello se están colocando bajo un poder extremamente peligroso que puede arruinar sus vidas, tanto aquí como en la eternidad. Otros, que no se sienten atraídos por esta moda ocultista, ven todo esto como algo absurdo y sin consecuencia alguna. Se ríen de los cristianos que toman estas cosas en serio. Consideran una “creencia medieval” el que Satanás y sus subordinados, brujos y hechiceros, existen y están actuando hoy. El ocultismo no es una cosa innocua. Las personas no pueden quedar ilesas aun cuando su interés sea meramente científico. No se puede experimentar con tales cosas sin atraer a Satanás y caer bajo su influencia. Él está vivo y tiene poder; y usa ese poder para hacer daño a las personas, atormentándolas y llevándolas a la perdición. En la Biblia leemos que todas las prácticas del ocultismo son abominación al Señor. “Que nadie de ustedes ofrezca en sacrificio a su hijo haciéndolo pasar por el fuego, ni practique la adivinación, ni pretenda predecir el futuro (incluye leer horóscopo), ni se dedique a la hechicería ni a los encantamientos, ni consulte a los adivinos y a los que invocan a los espíritus, ni consulte a los muertos. Porque al Señor le
repugnan los que hacen estas cosas” (Deuteronomio 18:10-12) (A estas prácticas mencionadas en Deut.18 pertenecen también objetos que hoy son de moda como: cintas estrechas en el cuello o pulseras, cadenas, figuritas (con lunas y estrellitas en un círculo, etc.), anillos, talismanes y otros objetos que deben traer “suerte” o “salud”. Muchas veces contienen un conjuro y colocan bajo una fuerza oculta a aquel que lo lleva o lo tiene sin que la persona lo sepa. Experiencias han demostrado que estos objetos realmente influencian y hay que destruirlos si alguien quiere ser liberado). Cualquiera que se arriesga a practicar el ocultismo se expone a un peligro inminente.

Pero, ¿qué sucede con aquellos que son inocentes y que han caído bajo maldiciones satánicas sin haber tenido contacto con el ocultismo? Da miedo pensar que hoy en día nadie pueda saber si le maldicen. Si alguien nos odia, o piensa que le somos molestos o sencillamente no le caemos bien, sin provocación de nuestra parte, fácilmente esta persona puede encontrar a alguien que esté dispuesto a proferir una maldición para contra nosotros y acarrearnos una desgracia, ya sea a nosotros, a nuestra familia, a nuestra casa, a nuestro negocio o a cualquier cosa que tengamos. Aunque esto sea una realidad, recordemos que tenemos un refugio seguro: ¡Nuestro Señor Jesucristo! Aquellos que le invocan, quedarán libres de tales maldiciones. Quienes verdaderamente creen en Jesucristo como su Salvador y tienen una correcta relación con Él, pueden anular los efectos de estas maldiciones, al clamar por la sangre de Jesucristo. Su sangre es un escudo que nos protege de los ataques del enemigo. Satanás huye cuando nos ve bajo la cruz de Jesús invocando la sangre del Cordero allí derramada. Podemos asegurar que existe un poder cuando invocamos y alabamos la virtud de la sangre del cordero
Pero, hoy no solamente hay personas afectadas por maldiciones y otras prácticas de hechicería, sino también edificios, terrenos, sí, hasta incluso distritos y ciudades pueden venir bajo el poder de las tinieblas. ¡Qué maravillosa seguridad es para nosotros en estos tiempos saber que podemos pronunciar el nombre de Aquel que es más fuerte que Satanás y todas sus astucias: ¡el Nombre de Jesús! Satanás está sujeto a Él y le tiene que obedecer! Estamos siendo llamados a seguir el ejemplo de nuestros antepasados, quienes solían orar para protegerse de los ataques del maligno.

¡Espíritus infernales, aléjense! Aquí no tienen nada que hacer. Esta casa pertenece a Jesús, dormimos en paz y seguridad. La fuerte guardia de los ángeles la protege grandemente; su ejército la cerca y la defiende. La defiende contra todos los demonios.

Christian Scriver (1629-1693)

Ahora es el tiempo en que más necesitamos orar para estar protegidos. Hoy, más que en otra época, Satanás anda alrededor como un león rugiente para hacer daño, para atormentar a las personas y destruir todo lo bueno que Dios les ha dado. Sin embargo, el enemigo tiene que respetar oraciones como la que leímos anteriormente, que suben al cielo día tras día. Satanás es forzado a retroceder cuando el nombre de Jesús es proclamado sobre casas, propiedades, pueblos y almas de personas, él tiene que rendirse cuando colocamos todo esto bajo la señal victoriosa de la cruz de Jesús y los cubrimos con Su Sangre.
Hoy, como nunca, podemos apreciar el significado de que Jesús haya derramado Su sangre a nuestro favor en la cruz del Calvario. Sí, en verdad, podemos experimentar fuertemente el poder de Jesús, el Cordero de Dios; y el poder que hay en Su sangre. Ya ha llegado el tiempo para que adoremos al Cordero, y éste es el llamado que nos hace el libro del Apocalipsis, al describir los tiempos finales. Cuanto más adoremos al Cordero y alabemos Sus heridas y el poder de Su sangre, más experimentaremos Su protección contra los ataques y engaños del maligno. Cuando adoramos a Jesús, honramos a Aquel que es el Señor todopoderoso y el Maestro, quien ordena huir a los poderes de las tinieblas. Es entonces cuando Jesús demuestra Su poder porque Satanás es un ser creado, un ángel caído, y tiene que inclinarse ante la voluntad de Dios; y él se estremece cuando se pronuncia el nombre de Jesucristo. Tiene que retroceder cuando uno invoca el poder de la sangre de Jesucristo. Jesús dice: “Yo les he dado poder (a ustedes) para caminar sobre serpientes y alacranes y para vencer toda la fuerza del enemigo, sin sufrir ningún daño” (Lucas 10:19). Por tanto, no debemos estar temerosos o desanimados, si hoy otros echan maldiciones y hacen embrujos. Hay sólo Uno que es Todopoderoso, y todo está sujeto a Él: Jesucristo. Pero, invocar a Jesús y alabar Su sangre sólo será eficaz cuando el pecado haya sido perdonado y limpiado en nuestras vidas. El mantener pecado en nuestras vidas da a Satanás un derecho sobre nosotros, pero si andamos en la luz, esto es, si confesamos nuestros pecados y los dejamos de lado, recibiremos perdón. Entonces, cuando invocamos a Jesús y reclamamos Su sangre redentora, nuestras oraciones serán escuchadas.

Jesús dice: “Y todo lo que ustedes pidan en mi nombre, yo lo haré…” (Juan 14:13)
Proclamas de protección

Jesucristo, Tú eres mi defensor. A Tu mandato, huyen las hordas de Satán.

La sangre de Jesús me cubre aun cuando Satanás ruja con furor.

Alabaré la sangre de Jesucristo, y los hechizos de Satán perderán su fuerza.

El nombre de Jesús es mi defensa; contra el maleficio, es roca y fuerza.

La Cruz de Cristo es fuerza y victoria, vence al enemigo y da la gloria.

Oración por protección

Guarda con Tu diestra y con Tu gracia, Señor Jesús, nuestra tierra y nuestra casa. Tu sangre pura sea firme escudo contra los golpes del maligno impuro. Tu cruz es estandarte de victoria, huye Satán, a Jesús toda la gloria. Descienda siempre a nuestra casa y pueblo la poderosa bendición del cielo. El nombre de Jesús sea la fuerza que defienda nuestra casa, nuestra alma y nuestra tierra. Amén.

¡NADIE ES COMO JESÚS!

Él es Aquel que se preocupa por ti y te ama con un amor y un interés más grande que palabras pueden expresar. Él es Aquel que quiere compartirlo todo contigo. Él es Aquel que se convirtió en alguien como nosotros, y por tanto te entiende perfectamente. Él es Aquel que nunca te dejará solo, quien está siempre contigo para ayudarte y quitarte todos tus temores. Él es Aquel que no está sujeto a ataduras pecaminosas, sino que, como Hijo de Dios venció las tentaciones del pecado. Por tanto, Él puede salvarte de todos tus pecados. Sí, es Aquel que es suficientemente fuerte para salvarte de todas tus cadenas, lujurias y adicciones, incluso de las drogas.

Es Aquel que sufrió una muerte terrible por amor a nosotros, para que ahora la muerte no tenga más poder sobre ti y sobre mí. Él es Aquel que tiene poder para perdonar tus pecados y limpiarte de tu culpa. Él es Aquel que puede hacer lo que nadie más puede hacer, destruir la obra de Satanás en tu vida. Quiere tomarte completamente bajo Su posesión lo cual |te traerá una verdadera felicidad. Sí, Jesús es Aquel que lleva consigo mismo la vida eterna. A aquellos que creen en Él y le siguen, Él les garantiza una vida llena de significado, gozo, paz y amor.

Él es Aquel que tiene poder sobre todas las cosas y que obra milagros para aquellos que están unidos a El.

Él es Aquel que es la Verdad, cuya palabra es segura y siempre válida, por eso se puede confiar en Él en cada situación.

¡Sí, Jesús es Aquel a quien tú buscas! Recíbele hoy. ¡Él está esperándote!

Señor Jesucristo,

quiero recibirte como Señor y Salvador. Por esto te entrego toda mi vida pasada, con todo lo que me está atormentando. Tú has llevado mis pecados sobre Ti y has muerto por mí en la cruz. Tú te levantaste de entre los muertos. Sé que vives y puedes salvarme del poder de Satanás. Sé que me amas, que estás conmigo y deseas ayudarme.

Ante Ti confieso todos mis pecados, nombrando cada uno de ellos y renunciando a ellos…

Quiero pertenecerte, mi Señor Jesucristo.

Por favor, perdóname, y haz de mí una nueva criatura. Amén.

LO QUE DICE LA BIBLIA DE JESÚS

En ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos…. (Hechos 4:12).

“Jesús se acercó a ellos y les dijo: “Dios me ha sido toda autoridad en el cielo y en la tierra” (Mateo 28:18).

“…¡Miren, éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!” (Juan 1:29).

“…La sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7).

“Así que, si el Hijo los hace libres, ustedes serán verdaderamente libres” (Juan 8:36).

“ … Precisamente para esto ha venido el Hijo de Dios: para deshacer lo hecho por el diablo…” (1 Juan 3:8).

“… lo han vencido (a Satanás) con la sangre derramada del Cordero” (Apocalipsis 12:11).

“…Yo soy el primero y el último, el que vive…Yo tengo las llaves del reino de la muerte” (Apocalipsis 1:17,18).

“…La muerte ha sido devorada por la victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?… ¡Pero gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo!” (1 Corintios 15:54-57).

Cómo LIBERARSE DE LOS VÍNCULOS DEL OCULTISMO

1. Cree en Jesucristo, tu Señor y Salvador, entrega a Él tu vida, preferiblemente en forma escrita o en presencia de un testigo que ya le pertenece a Jesús.

2. Confiesa todos tus pecados, incluso tu relación con algún tipo de ocultismo o esoterismo. Hazlo cada vez que hayas cedido a la tentación.

3. Abandona estos pecados, renunciándolos y confiando en la victoria de Jesucristo y en el poder de Su preciosa sangre. En el nombre de Jesús ordena a esos poderes alejarse de ti.

4. Acepta tu liberación con fe y resiste al diablo con el arma de la Palabra de Dios, cuando éste intente volverte a enredar. Ordénale: “¡Aléjate de mí, Satanás!”. Proclama: “Yo entregué mi vida al Señor Jesús, confesé todos mis pecados, Satanás no tiene ningún derecho sobre mí”.

5. Sepárate decidamente de todos los amigos que tengan que ver con el ocultismo y de toda actividad, literatura o programas de este estilo. Destruye todos los objetos que tengan relación con lo oculto, también los discos y los casetes de música rock. No asistas más a discotecas y a conciertos de música rock. Busca nuevos amigos que sean verdaderos cristianos.

6. Lee diariamente en tu Biblia e intenta vivir conscientemente de acuerdo con la Palabra de Dios. Permite que ésta te hable en tu actual situación y necesidad, por medio de su Santo Espíritu.

7. Comienza a orar, o sea, cuéntale todo a Jesús, pídele a Él todo lo que necesites y dale gracias. Confía completamente en Él pues es tu mejor Amigo. A Él todo le es posible y siempre está contigo.

Cómo liberarnos de las debilidades

Cuando el Señor nos da luz sobre una debilidad en nuestro carácter, sea personalmente, por Su Palabra o por personas y si queremos ser libres de estos pecados y ataduras que nos pone Satanás, tenemos que luchar en oración.

¿Qué es la lucha de fe contra el pecado y las fuerzas del mal? Es traer ante Jesús en la oración diaria nuestras debilidades como: celos, orgullo, deshonestidad, falta de amor, deseo de mandar o
manipular, mentira, impurezas, vicios, etc., nombrándolos ante Él y proclamando la victoria del Señor sobre ellos, clamando la sangre del Cordero, que tiene el poder para purificarnos de las inclinaciones pecaminosas de nuestro carácter. Cada vez que hagamos una oración de fe así, cae otra piedra de nuestra “fortaleza de pecados”, aunque en el comienzo no lo parezca.

Versículos bíblicos, cánticos, oraciones de victoria y especialmente la Santa Comunión son una gran ayuda para afirmarnos en la victoria y redención que Jesús ganó para nosotros.

Oración por la Victoria en la Sangre de Jesús

Alabo las heridas y la sangre del Cordero, que sanan las debilidades de mi cuerpo. Alabo las heridas y la sangre del Cordero, que sanan las debilidades de mi alma. Alabo las heridas y la sangre del Cordero, que sanan las debilidades de mi espíritu. Alabado sea el Cordero de Dios, que su sangre, en agonía, por nosotros derramó.

En su sangre hay poder perdonador. En su sangre hay poder purificador. En su sangre hay poder salvador. En su sangre hay poder liberador. En su sangre hay poder vencedor. En su sangre hay poder renovador. En su sangre hay poder protector.

Al que cree en el poder de la sangre de Jesús,
nada le es imposible. Alabo la sangre del Cordero, que cubre todos mis pecados, de tal forma que ninguno es visto ya. Alabo la sangre del Cordero, que me limpia de todos mis pecados, y me deja tan blanco como la nieve. Alabo la sangre del Cordero, que tiene poder para liberarme de toda atadura y cadena del pecado. Alabo la sangre del Cordero, que es más fuerte que Mi propia sangre corrompida por el pecado, y me hace conforme a la imagen de Dios. Alabo la sangre del Cordero, que es victoriosa sobre todos los poderes que me quieren oprimir, sobre toda fuerza y poder del enemigo. Alabo la sangre del Cordero, que me protege de todos los astutos asaltos del enemigo. Alabo la sangre del Cordero, que me prepara la vestidura nupcial. Alabo la sangre del Cordero, que hace nuevas todas las cosas. ¡Aleluya! Amén.

Oración al Salvador

Oh Jesús, naciste como el “Salvador del Mundo”, para salvarme del cáncer del pecado. ¡Jesús, en tu nombre y en tu sangre derramada por mí hay poder! Ante Tu Nombre Salvador, Jesús, el poder de mi pecado se quebranta y el enemigo que me persigue se rinde. ¡Tú lo venciste!

Jesús, mi Salvador, viniste a salvarme. ¡Creo en el poder de tu sangre salvadora sobre mi sangre infectada por el cáncer del pecado! ¡Tu sangre tiene poder liberador y victoria sobre mis pecados! ¡El poder de Tu sangre, destierra a Satanás!

Jesús, mi Salvador, viniste a derramar tu preciosa sangre por mí. ¡Cuando invoco Tu Nombre Salvador y reclamo Tu sangre, mis cadenas de pecado se rompen! Tu sacrificio es eficaz para mí; el pecado y Satanás se rinden. ¡Jesús, por Tu Nombre y por Tu sangre derramada, soy libre!

Jesús, mi Salvador, naciste como “Dios Fuerte” y viniste Victorioso, triunfaste sobre los poderes del infierno que tratan de engañarme y dominarme. ¡Jesús, en Tú sangre derramada y en Tu nombre está la victoria, y los poderes de las tinieblas que me oprimen tienen que huir! ¡Poderoso Vencedor, oh Jesús, Tú los derrotaste y perdieron todo derecho sobre mí! ¡Aleluya!

Jesús mi Salvador, tu Nombre es “Maravilloso”. ¡Creo que haces milagros en mí y que tienes poder para transformar mi naturaleza corrompida por el pecado! Ante tu nombre “Maravilloso”, las fuerzas del pecado en mi vida se destruyen. ¡Verdaderamente eres admirable, Señor nuestro, Victorioso y Resucitado, venciste los poderes de las tinieblas que luchan para controlarme! Desaparecen de mí, porque Tuya es la victoria sobre mi naturaleza.

Jesús, mi Salvador, naciste como nuestro “Liberador”. Invoco tu Nombre liberador, Jesús. Líbrame de la fuerza destructora de Satanás, que me tiene prisionero en mis pecados. Jesús, ¡ganaste la victoria! ¡Soy libre, Satanás tiene que huir de mí! ¡Aleluya!

Jesús, mi Salvador, tu nombre es “Dios Fuerte” y rompes toda atadura. Eres más fuerte que cualquier cadena de pecado. ¡Tú las destruyes!

Eres el Liberador y Redentor y ante Tu Nombre, Jesús, Satanás huye y me liberas de su influencia sobre mí. Jesús, mi Salvador, naciste, fuiste crucificado y resucitado de la muerte para mi redención. ¡Aleluya! ¡Amén! Oración Contra el Engaño Espiritual Satánico Señor Jesús, Crea con Tu sangre una barrera a mi alrededor contra todo engaño satánico, en particular contra toda impureza que quiera invadir y dominar mi mente, o que ya lo haya hecho. Confío en el poder de Tu preciosa sangre que derramaste por mi redención. Es más poderosa que toda influencia satánica que me asedie. Tu sangre me da la fuerza para resistir todas las seducciones pornográficas y satánicas, y también para evitar programas de televisión, producciones teatrales o cinematográficas, literatura o música que contenga tales cosas. Renuncio a toda tentación de Satanás que me haga rebelar contra Tus mandamientos. Renuncio a la libertad de pecar, tal como se me ofrece. Renuncio a los sentimientos impuros que brotan de mí. Renuncio a todo tipo de tratos con lo oculto, aquello que me lleva a entrar en contacto con las fuerzas demoníacas. Decido no tener nada que ver con lo oculto. Pertenezco a Ti, mi Señor Jesús. Por mí fuiste crucificado y te levantaste de la muerte en victoria. ¡He sido redimido! Tú pagaste el precio. Por Tu nombre santo, Señor Jesucristo, destruye en mí toda disposición a acceder a lo que es inmoral y de origen satánico. Por medio de Tu sangre preciosa me has ganado un nuevo corazón que es atraído por todo lo que es puro, divino, amable y bueno. He sido redimido para mostrar Tu imagen. ¡Satanás tiene que irse con sus engaños! Él ha sido juzgado y está condenado. Él ha perdido todo derecho sobre mí. Amén.

Cómo Orar POR LA LIBERACION DE OTROS

Si alguien está bajo influencias demoníacas y desea ser liberado, es importante para él orar por un corazón humilde, contrito, con un genuino dolor y arrepentimiento por sus pecados. Necesita estar permanentemente limpio con la sangre del Cordero, confesando sus pecados y abandonando la vieja forma de actuar. De otra forma, existe el peligro que el enemigo vuelva a tomar terreno sobre él. Sin embargo, muchos de los que quieren ser liberados, no son capaces de llevar esta lucha a solas hasta el final. Necesitan la ayuda de uno o más guerreros de oración que, guiados por el Espíritu Santo, enfrenten un combate de fe en contra de los poderes de las tinieblas, conforme a las palabras de Jesús, “Esta clase de demonios solamente se la puede expulsar, por medio de la oración y el ayuno” (Marcos 9:29). Equipados con armas espirituales, vale decir con las Escrituras, oraciones y cánticos de fe; estos guerreros de oración alaban a Jesús por Su victoria sobre Satanás y reprenden los poderes de las tinieblas. Proclaman en fe las palabras victoriosas de Jesús: “¡Consumado es!” y perseveran en esta batalla hasta que el poder del enemigo es destruido y forzado a rendirse. Cuando un grupo de guerreros de oración acosa incesantemente en el espíritu alguna fortaleza enemiga, tal como los israelitas marcharon alrededor de las murallas de Jericó; y confían en la victoria de Cristo en el Calvario y la proclaman como invencible grito de guerra, cosas tremendas acontecen. Por la fe se “conquistaron países” (Hebreos 11:33). Por la fe caen fortalezas de las tinieblas, también en nuestros días.
Si un grupo de oración no ve que las fortalezas enemigas están cayendo, y aún así se mantiene combatiendo en oración;| algún día constatará que por medio de cada batalla de fe las piedras irán| cayendo y finalmente aquella fortaleza terminará por desplomarse completamente.

Por nuestra causa luchará todo el cielo y oirá cada plegaria hecha en fe y los demonios huirán. ¡Vencidos son!

El gran triunfo del final es sólo tuyo, oh Señor, y por tu gloria quebrarás cualquier fortín de Satanás. ¡Tú vencerás!

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“¡Que no sea jamás avergonzado ninguno de los que en ti confían!” (Salmo 25:3).

“Por medio de Cristo, Dios venció a los seres espirituales que tienen poder y autoridad, y los humilló públicamente llevándolos como prisioneros en su desfile” (Colosenses 2:15).

“…Cristo fue herido para que ustedes fueran sanados” (1 Pedro 2:24).

“Nuestro Dios es un Dios que salva” (Salmo 68:20).

“¡El poder del Señor es extraordinario! ¡El poder del Señor
alcanzó la victoria!” (Salmo 118:16).

“El Dios de la paz aplastará muy pronto a Satanás, dándoles la victoria sobre él” (Romanos 16:20). “No tengas miedo, porque son más los que están con nosotros (los ángeles) que los que están con ellos” (2 Reyes 6:16).

“…Pues el León de la tribu de Judá, que es descendiente del rey David, ha vencido…” (Apocalipsis 5:5).

“Sobre todo, que su fe sea el escudo que los libre de las flechas encendidas del maligno. Que la salvación sea el casco que proteja su cabeza, y que la palabra de Dios sea la espada que les de el Espíritu” (Efesios 6:16,17).

Canciones de victoria

La sangre de Cristo tiene poder, Satán es obligado a ceder;

la sangre de Jesús le venció, rendido el diablo huyó.

Hay poder, poder para vencer en la sangre de Jesús;

en la cruz de Jesús está el poder,

que puede a Satán vencer.

Su sangre la victoria da, ¡Gloria al Cordero que inmolado fue!

Satán sucumbió, su fuerza paró, Jesús la victoria consumó.

Hay poder, poder para vencer
en la sangre de Jesús;

en la cruz de Jesús está el poder,

que puede a Satán vencer.

Tenemos un triunfante Vencedor que derrotó al enemigo mayor;

por siempre Vencedor es Jesús que al diablo derrotó en la Cruz.

Hay poder, poder para vencer…

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Levanta un muro protector, impenetrable, oh Señor.

Tu sangre fortaleza es, resiste al mismo Satanás. ¡Le vencerá!

Muy segura el alma quedará en el refugio de Jesús.

Rebotan las flechas del mal, cayendo sobre Satanás. ¡Vencido es!

Nuestra arma tan precisa es: la sangre del Señor Jesús,

que da en el blanco a Satán, Cristo retiene el poder – ¡Es Vencedor!

 

Si batallas ha perdido ya – al fin la novia ganará,

pues lucha bajo el pendón del victorioso Salvador.

¡Sí, vencerá!

(Estas dos canciones son tomadas del cancionero “Alabemos Su Victoria”

y se pueden conseguir en el casete de audio o CD de “Canciones de Batalla Espiritual”)

 

Alabo el Nombre de Jesús en todo su poder:

deshace todo lazo de pecado en nuestro ser.

Alabo el Nombre de Jesús que tiene el poder

de hacer caer y derrotar las fuerzas de Satán.

Y ese nombre al invocar, demonios huirán;

se abre el cielo al alabar el Nombre de Jesús.

En este Nombre hay poder que trae liberación:

a los enfermos da salud, al alma da su paz.

Jesús, tu Nombre gozo es de nuestro corazón,

dulzura que consuelo da, y alivia el dolor.

Tu nombre es bálsamo, Señor, que sana la aflicción.

Bendito seas, oh Jesús, por la eternidad.


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