Las Fundadoras y Madres de la Hermandad Evangélica de María,
Darmstadt, Alemania.

Madre Basilea (Dr. Klara Schlink, a la izquierda), 1904-2001, doctorada en Sicología en 1934 en Hamburgo, tiene experiencia como profesora y trabajadora social. También estudios en teología, filosofía, y en historia del arte. Fue presidente de la División Femenina del Movimiento Cristiano de Estudiantes de Alemania.

Madre Martiria (Erika Madauss, a la derecha), 1904-1999, recibió su formación y práctica como trabajadora social en Hamburgo y en Londres.

Muchos años antes de que empezase la Hermandad, Dios preparó a nuestras madres fundadoras para su futuro ministerio, dirigiéndoles a vivir sin una seguridad terrenal y a depender completamente de El. Al dejar que Dios fuese su única ayuda y refugio en cada situación, ellas crecieron en confianza fortalecidas en la fe, para más tarde ser capaces de llevar a toda su comunidad a lo largo del mismo camino.

Madre Basilea y Madre Martiria tomaron una postura muy valiente durante el régimen de Hitler. Como líder de estudiantes cristianas en Alemania (1933-35), Madre Basilea rehusó adherirse a la política nazi que excluía la asistencia de las cristianas judías a las reuniones.

Durante la 2ª Guerra Mundial arriesgó su vida y carrera hablando publicamente del singular destino de Israel, el pueblo de Dios. Arrestada dos veces por la Gestapo por proclamar el Señorío de Jesucristo, fue liberada a pesar de su firme postura. La Madre Martiria dirigía estudios bíblicos para jóvenes, y también les enseñaba el Antiguo Testamento, que estaba prohibido bajo el régimen de Hitler.

Más sobre esto en "Encontré la Llave al Corazón de Dios" (autobiografía).

CÓMO EMPEZÓ TODO

Avivamiento
11 de setiembre de 1944: Darmstadt es destruida por un ataque aéreo; mueren cerca de 12.000 personas. Durante años nuestras Madres habían orado para que hubiera un avivamiento entre las muchachas del grupo de estudio bíblico que ellas dirigían; ahora sus oraciones habían sido contestadas, aunque de una manera muy diferente de lo que ellas habían anticipado. Aquella noche las jóvenes tuvieron un encuentro con Dios en su santidad, como Juez y Señor sobre la vida y la muerte; percibieron la mano de juicio de Dios sobre su nación y ciudad, y se arrepentieron de sus vidas cristianas tibias.

Al experimentar el perdón de Dios, se encendió un amor ardiente por Jesús; y el anhelo creció para tener una vida compartida de oración y servicio, según el ejemplo de los primeros cristianos, que tenían todas las cosas en común (Hechos 2:44).

Empieza una nueva Hermandad
30 de marzo de 1947: Ceremonia Inaugural en casa de los padres de la Madre Basilea, la casa Steinberg, que había escapado al bombardeo. El co-fundador Paul Riedinger, un pastor superintendente de la Iglesia Metodista (f. 1949) le dió a la Hermandad su nombre por María, la madre de Jesús, la cual fue un ejemplo de fe y entrega a la voluntad de Dios, siguiendo a Jesús a la cruz.  Las primeras Hermanas eran en la mayoría de la iglesia luterana, pero actualmente la Hermandad cuenta con miembros de muchas denominaciones evangélicas, procedentes de 18 nacionalidades.

Construyendo sólo con la ayuda del Señor

    "Que me hagan un santuario, y yo habitaré en medio de ellos" (Éxodo 25:8) fue la escritura que el Señor dio a nuestras madres en 1949 como confirmación de que debían construir una capilla donde Él recibiría honor y adoración.
    Buscando ladrillos entre las ruinas de Darmstadt, nuestras primeras hermanas comenzaron a construir una capilla con sus propias manos –la casa matriz vino más tarde– y con sólo 30 marcos en la caja. Confiando únicamente en el Padre celestial, de quien está escrito en el Salmo 77, "Tú eres el Dios que hace maravillas", ellas experimentaron respuestas admirables a su oración.
    Hasta hoy, los visitantes que llegan a nuestra Casa Matriz, son bienvenidos por un estandarte que proclama: "Construido sólo con la ayuda del Señor, que hizo los cielos y la tierra, por la fe en Jesús". La Capilla de nuestra Casa Mariz es un testimonio del obrar del Señor cuyo nombre es Sí y Amén, y que puede crear de las ruinas algo nuevo.

Los caminos de fe nos enseñaban que hay que caminar cuidadosamente respecto al pecado y siempre preguntar por la voluntad de Dios, y también nos permiten reconocer el corazón de Dios para quien es una alegría hacernos el bien. Desde el comienzo de nuestro camino, cuando estábamos sin nada, le hemos invocado como el Dios que hace milagros - y El se ha manifestado como tal desde 1947 hasta hoy: ¡un Padre bondadoso!
Confiando en Dios para nuestras necesidades diarias  
La oración por los materiales de construcción y los fondos necesarios para ello se extendió también para nuestro pan de cada día. Completamente dependientes de la bondad de nuestro Padre Celestial, nunca hemos sido decepcionadas, ya sea en nuestras filiales, o cocinando para aproximadamente 200 personas en Canaán. Cada una de nosotras puede contar de qué manera tan personal y amorosa el Padre ha provisto, a veces de una forma muy original. Queremos alabarle y dar testimonio de El: Dios Padre es amor y cuida de sus hijos.
Nuestras normas

De una visita que nuestra Madre Basilea hizo al Monte Sinaí en 1963 salieron nuestras normas, una aplicación práctica de los Diez Mandamientos y del Sermón de la Montaña. (Verlos en "El Gozo de Mi Corazón"). Amar, perdonar, compartir, poner la otra mejilla, confiar en Dios en cada situación, todos estos son mandamientos que Dios ha dado para el reino de los cielos. Funcionan. Cuando los suyos los siguen, El hace su morada ahí, tal como lo prometió (Juan 14:23).

Extraído de nuestras normas

  • Siempre que te encuentres con alguien, bendícele al saludarle, y Dios desde el cielo, también te bendecirá a tí. (ver 1 Pedro 3:9b)
  • Vé hacia aquél contra el que tienes algo en tu corazón, o hacia aquel que tiene algo contra tí.  Reconcíliate. Deja que venza el Amor. (ver Mateo 5:23,24)
  • Arrepiéntete diariamente, y tendrás a diario un anticipo del cielo. Arrepiéntete abundantemente y participarás abundantemente del Reino de los Cielos.
    (ver Salmo 51:7,8)
  • Escucha y haz lo que dice Jesús. El te pide que creas en Su victoria y en Sus promesas y que cuentes con ellas. Entonces podrás contemplar Su victoria y la Gloria de Dios tanto aquí como en el cielo. Dios se revela a los ojos que miran con fe. (ver Marcos 5:36b)